PDF )   Rev Osteoporos Metab Miner. 2021; 13 (Supl 1): S23-28

Sosa Henríquez M1,2, Rosa F de la1, Suárez N1
1 Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Instituto Universitario de Investigaciones Biomédicas y Sanitarias. Grupo de Investigación en Osteoporosis y Metabolismo Mineral. Las Palmas de Gran Canaria (España)
2 Hospital Universitario Insular. Unidad Metabólica Ósea. Las Palmas de Gran Canaria (España)

 

Resumen
El tratamiento anabolizante u osteoformador, constituye uno de los pilares en el tratamiento de la osteoporosis dado que con el mismo se consigue construir hueso nuevo y mejorar la microestructura ósea. A lo largo de los años han sur-gido varios fármacos que pueden ser catalogados como osteoformadores, pero algunos de ellos no han sido eficaces o han sido retirados. Con el paso del tiempo, en la actualidad, solo disponemos de un fármaco anabolizante la teriparatida, que pese al tiempo transcurrido desde su aprobación, se ha consolidado como el fármaco anabolizante de referencia.
Existen muchos estudios sobre la utilidad de la teriparatida administrada sola, combinada con fármacos antirresortivos o de manera secuencial, donde el orden de administración de los fármacos parece tener importancia.
Analizamos todos estos apartados y efectuamos unas recomendaciones finales sobre su utilización de acuerdo con las guías de práctica clínica disponibles en la actualidad.

Palabras clave: teriparatida, osteoformador, anabolizante.

 

Fármacos anabolizantes abandonados o no disponibles
Fluoruro sódico
El fluoruro sódico (NaF) es un fármaco que fue utilizado en el pasado como fármaco osteoformador. Al administrar fluoruro, aumenta el número de osteoblastos mediante la estimulación de la proliferación de los precursores osteoblásticos, aumentando su actividad. Además, posee capacidad antirreabsortiva. Es la combinación del efecto osteogénico y de la inhibición de la resorción ósea lo que conduce a un aumento de la densidad mineral ósea (DMO)[1].
El número de ensayos clínicos aleatorizados realizados con NaF es relativamente pequeño. Por otra parte, las sales empleadas y sus dosis, así como la combinación o no con calcio y vitamina D son muy distintas de un ensayo clínico a otro y todo ello hace muy difícil la valoración global de los resultados.
Existen algunos estudios que han mostrado un aumento de la DMO y una reducción del riesgo de fracturas vertebrales, pero por lo general, lo que se ha obtenido de los resultados publicados son decepcionantes, ya que, aunque se observa, casi uniformemente, un aumento estadísticamente significativo de la DMO, no se recoge una reducción en el riesgo de fracturas[2], incluso se produce un aumento del riesgo de sufrir las mismas durante el tratamiento, sobre todo, fracturas no vertebrales o al suspender el mismo[3].
Uno de estos estudios fue el publicado por Riggs y col.[4 ]en la prestigiosa revista New England Journal of Medicine con resultados muy malos, que acabó definitivamente con las posibilidades de aprobación del NaF por parte de la Food and Drug Administration (FDA). Este estudio doble ciego, perfectamente diseñado, incluyó a 202 mujeres postmenopáusicas, con una edad media de 68 años. Todas las pacientes recibieron un suplemento de calcio (1.500 mg/día), y la rama de intervención recibió 75 mg/día de NaF. En el grupo tratado con NaF la DMO aumentó de manera estadísticamente significativa con respecto a los controles un 35% en la columna lumbar y un 12% en la cabeza del fémur, pero se observó una disminución significativa de un 4% en el radio. Aunque el número de fracturas vertebrales fue similar en los 2 grupos durante el seguimiento a 4 años el número de fracturas no vertebrales fue superior en el grupo tratado.
Posteriormente, una revisión de la Cochrane, que incluyó 11 estudios con un total de 1.429 pacientes, concluyó que aunque el NaF tiene la capacidad de aumentar la DMO de la columna lumbar, no se observa una reducción de las fracturas vertebrales. Aumentando la dosis de fluoruro, aumenta el riesgo de fracturas no vertebrales y de efectos secundarios gastrointestinales sin ningún efecto beneficioso sobre la tasa de fracturas vertebrales[5].
Por ello, el NaF nunca fue aprobado por las autoridades sanitarias de todo el mundo y en los últimos 20 años no se han publicado los resultados de nuevos ensayos clínicos, por lo que podemos considerarlo como un fármaco abandonado para el tratamiento de la osteoporosis.

Hormona paratiroidea intacta (PTH 1-84)
La molécula intacta de la hormona paratiroidea (PTH 1-84) ha sido utilizada en el tratamiento de la osteoporosis en la pasada década.
Un primer estudio publicado en 2003 mostró un incremento en la DMO en el grupo tratado con PTH 1-84[6], siendo el estudio de referencia en la reducción del riesgo de fracturas y con ello demostrando su utilidad para el tratamiento de la osteoporosis postmenopáusica, fue publicado por Greenspan y cols. en 2007[7]. El estudio, aleatorizado, doble ciego, placebo-control, fue realizado en 2.532 mujeres postmenopáusicas y mostró que las pacientes que recibieron PTH 1-84 tuvieron un incremento significativo de la DMO en la columna lumbar y en la extremidad proximal del fémur (cuello femoral, total de cadera y trocánter) y un descenso en el radio distal. Se observó una reducción estadísticamente significativa del riesgo de sufrir nuevas fracturas por fragilidad, pero solo las vertebrales, no siendo así en las fracturas no vertebrales. La tasa de abandonos fue importante y hasta el 95% de las pacientes presentaron algún tipo de efectos secundarios. Aunque se publicaron varios estudios con PTH 1-84[8-12], algunos combinados con otros fármacos antirresortivos, ninguno mostró una reducción del riesgo de fracturas no vertebrales ni de cadera. Quizá por ello, el fármaco nunca fue aprobado por la FDA para su utilización en Estados Unidos y tras su aprobación en Europa, repentinamente el laboratorio suspendió su suministro hasta la actualidad y aunque se prescriba, el fármaco no puede obtenerse. Últimamente ha vuelto a ser noticia por su posible utilidad en el tratamiento del hipoparatiroidsmo.

Abaloparatida
La abaloparatida es un péptido sintético análogo a la proteína parecida a la PTH (PTH-RP 1-34) y que se une selectivamente a los receptores celulares para la PTH/PTH-RP[13], produciendo un incremento en la DMO tanto a nivel vertebral como en el hueso cortical[14]. Un estudio realizado en aproximadamente 2.400 mujeres a las que se les administró abaloparatida en comparación con teriparatida, mostró una reducción del riesgo relativo en la aparición de nuevas fracturas vertebrales morfométricas sin observarse diferencias estadísticamente significativas entre ambos fármacos[15]. Abaloparatida también redujo el riesgo de fracturas no vertebrales en un 43%, también sin diferencias significativas con la reducción observada con teriparatida. En todos los casos, tanto la teriparatida como la abaloparatida mostraron diferencias en la reducción del riesgo de fracturas estadísticamente significativas con respecto al grupo placebo[14-16].
La abaloparatida fue aprobada para su comercialización por la FDA, pero el Comité de Productos Medicinales para Uso Humano (CHMP) de la Agencia Europea de Medicamentos (EMEA) no lo hizo, debido a un aumento del riesgo cardiovascular observado en las mujeres postmenopáusicas y a la observación de que en las mujeres no menopáusicas la abaloparatida no mostró una reducción del riesgo de fracturas no vertebrales.

Teriparatida
La teriparatida es un análogo de la PTH que contiene solo los primeros 34 aminoácidos, que son los que le confieren su actividad biológica. Más de 15 años después de su aprobación, en la actualidad constituye el único fármaco aprobado en nuestro país para el tratamiento de la osteoporosis cuyo mecanismo de acción produce la estimulación y formación de hueso nuevo[16].

Mecanismo de acción
Los osteoblastos (las células encargadas de la formación del hueso) tienen receptores para la PTH y a través de la unión de la hormona con su receptor, se producen sus acciones anabólicas[17]. Además de los osteoblastos, los osteocitos y las células tubulares renales también tiene receptores para la PTH[16]. La eficacia farmacológica de la PTH requiere que su administración sea intermitente, pues, de esta manera, se estimula preferentemente la formación ósea ya que la administración prolongada o continua de esta hormona parece estimular la resorción ósea[17,18].
Administrada de forma secuencial, y como consecuencia del incremento de la actividad osteoblástica se produce un aumento del hueso trabecular y una me-joría de la microarquitectura ósea[17,19,20], con un aumento concomitante de la porosidad cortical ósea, así como del grosor cortical y del tamaño del hueso[19,20].

Reducción del riesgo de fractura
Los ensayos clínicos realizados mostraron, por una parte, un aumento de la DMO[21,22] así como una reducción del riesgo de fracturas vertebrales y no vertebrales[23-27]. El estudio de referencia de Neer y cols., fue publicado en el New England Journal of Medicine[27]. En el mismo se incluyeron 1.637 mujeres postmenopáusicas con DMO baja con al menos una fractura prevalente y que no recibían ni tratamiento hormonal sustitutivo ni ningún otro tratamiento antirresortivo. Fueron agrupadas de manera aleatoria en 3 grupos que recibieron 20 ó 40 µg/día de teriparatida o placebo. Las pacientes que recibieron teriparatida presentaron un incremento en la DMO de la columna lumbar del 9% con 20 µg/día y del 13% con 40 µg/día, así como un incremento en el cuello femoral del 3% con 20 µg/día y del 6% con 40 µg/día. En el radio, la DMO descendió en los 3 grupos estudio (los dos que recibieron teriparatida y los controles), siendo estadísticamente significativo el descenso en el grupo que recibió 40 µg/día con respecto al grupo placebo. Comparados con el grupo placebo, el riesgo de desarrollar una nueva fractura vertebral disminuyó en un 65% en el grupo que recibió 20 µg/día y un 69% en el grupo de 40 µg/día. El riesgo de fracturas no vertebrales disminuyó un 53% en el grupo que recibió 20 µg/día y un 54% en el grupo de 40 µg/día, también comparado con el grupo placebo[23,27]. Otros trabajos realizados en otro tipo de pacientes han obtenido resultados similares[28-30].
En este estudio no se observó una reducción del riesgo de fractura de cadera, pero posteriores revisiones sistemáticas y metaanálisis han confirmado que la teriparatida también reduce el riesgo de fractura de cadera[31,32].
Por otra parte, varios estudios han mostrado que en las mujeres postmenopáusicas tratadas con teriparatida se produjo una disminución del dolor de espalda, tanto moderado como severo asociado a las fracturas vertebrales[28,33-35] lo que condicionó una mejoría en su de calidad de vida[36].
El efecto beneficioso de la teriparatida no se ve afectado por la edad de las pacientes. En un estudio realizado en ancianas de mas de 75 años, se constató una reducción del riesgo de fractura, tanto vertebrales como no vertebrales, incluidas las pacientes del subgrupo formado por las pacientes mayores de 80 años[26].

Osteoporosis en el varón y esteroidea
Además del estudio inicial de Slovik y cols.[37] que podríamos considerar casi anecdótico por el reducido tamaño muestral, se han publicado otros estudios, metodológicamente más completos, que permiten establecer la utilidad de la teriparatida en el tratamiento de la osteoporosis en el varón.
El primer estudio de estas características fue el realizado por Kurland y cols. en el que participaron 23 varones que recibieron 400 unidades día de teriparatida (equivalentes a 25 μg/día) o placebo durante 18 meses. Los pacientes que recibieron el fármaco presentaron un incremento del 13,5% en la DMO de la columna lumbar. La DMO de la cadera también aumentó, pero en menor cantidad (2,9%) y más lentamente, mientras que la DMO en el radio no se modificó significativamente.
En otro estudio realizado con 437 pacientes con osteoporosis idiopática o por hipogonadismo, Orwoll y cols. administraron 20 ó 40 μg/día de teriparatida al grupo tratado y calcio y vitamina D al grupo placebo, obteniendo en los tratados un incremento del 5,9% en la columna lumbar y del 1,5% en el cuello femoral.
Desde entonces se han publicado varios estudios en varones y en pacientes que reciben glucocorticoides orales, los cuales, por una parte, han confirmado en estos pacientes la eficacia de la teriparatida en la reducción del riesgo de fractura por fragilidad[37-40] y por otra, la superioridad de la teriparatida para ello, tanto con el alendronato como con el risedronato[41-43]. Por ello, teriparatida tiene aceptada la indicación para el tratamiento de la osteoporosis en el varón y la osteoporosis esteroidea, además de la osteoporosis postmenopáusica.

Seguridad. Efectos secundarios. Riesgo de osteosarcoma
La teriparatida es bien tolerada. Los efectos secundarios recogidos en la serie original de 1.943 pacientes de Neer y cols. incluyen náuseas, cefaleas y mareos que aparecieron en las pacientes que recibieron las dosis más elevadas del fármaco. También se observó hipercalcemia leve, definida como una concentración de calcio sérico superior a 10,6 mg/dl, que se produjo en el 2% de las mujeres que recibieron placebo, en el 11% de las pacientes del grupo de 20 mg de teriparatida y en el 28% entre aquellas del grupo que recibió 40 μg/día. En todos los casos la hipercalcemia fue transitoria y no se requiere monitorización de la calcemia en el tratamiento con teriparatida.
Cuando teriparatida fue aprobada en los Estados Unidos para el tratamiento de la osteoporosis postmenopáusica en el año 2003, su uso se limitó a 2 años, dado que en una cepa de ratas que recibieron teriparatida a una dosis proporcionalmente mas alta que la usada posteriormente en humanos desarrolló osteosarcoma[44]. Ese mismo año se inició en ese país el Osteosarcoma Surveillance Study con el fin de monitorizar la posible aparición de osteosarcoma en los pacientes tratados con teriparatida.
Durante el periodo transcurrido entre enero de 2003 y diciembre de 2016 se observaron 3 casos de osteosarcoma en pacientes que habían recibido teriparatida. Basándose el la incidencia conocida del osteosarcoma, el número esperado de casos era de 4,1 y con los 3 recogidos se obtuvo un ratio de incidencia estandarizada de 0,72 (IC 95% 0,20 a 1,86). Con ello se confirmó que la incidencia de osteosarcoma asociada al uso de teriparatida no fue distinta de la observada en la población general[45].
Por otra parte, con la utilización de la teriparatida no se han descrito casos de osteonecrosis de maxilares. Al contrario, se han publicado algunos estudios en los que se observa que en estos pacientes la teriparatida podría tener un cierto efecto beneficioso[46-48].
¿Qué hacer transcurridos los 24 meses de tratamiento con teriparatida?
El tratamiento con teriparatida está limitado a 24 meses como indicábamos anteriormente. Una vez cumplido el mismo se debe suspender.
Algunos estudios han puesto de manifiesto que tras la suspensión de la teriparatida se observa un cierto efecto residual[49-51] que se mantiene hasta 24 meses después de la suspensión del fármaco[51] no existiendo el temido efec-to rebote que se ha observado con otros fármacos como el denosumab[52-54]. No obstante, una vez completado el tratamiento con teriparatida es aconsejable continuar el tratamiento con un bifosfonato[55] y en todos los casos con las medidas no farmacológicas: ejercicio, dieta equilibrada, y un suplemento de calcio y vitamina D[56-59].

Romozosumab
El romozosumab es un anticuerpo monoclonal que tiene un efecto dual sobre el remodelado óseo, pues inhibe la esclerostina y secundariamente RANKL, produciendo un rápido aumento de la formación ósea que se asocia a una disminución de la resorción. Como consecuencia, incrementa el hueso trabecular y el cortical lo que se traduce en un importante aumento de la DMO y una disminución del riesgo de fractura. Está indicado en el tratamiento de la osteoporosis grave solo en mujeres postmenopáusicas con un elevado riesgo de fractura[60-64].
El romozosumab se administra por medio de dos inyecciones subcutáneas de 105 mg cada una, una vez al mes durante un máximo de un año. La segunda inyección debe administrarse inmediatamente después de la primera pero en un lugar de la inyección distinto. Es aconsejable valorar el riesgo cardiovascular en las pacientes a las que se le va a prescribir, antes y durante su utilización[65].

¿Cuándo iniciar un tratamiento anabolizante?
La teriparatida es el único fármaco anabolizante de que disponemos en la actualidad para el tratamiento de la osteoporosis en España. Además de la osteoporosis postmenopáusica, la teriparatida tiene aprobada su utilización en la osteoporosis del varón y en la osteoporosis esteroidea.
En nuestra opinión la PTH es el tratamiento biológicamente más potente de que disponemos para el tratamiento de la osteoporosis. Tanto la teriparatida como la PTH (1-84) han sido aprobadas en nuestro país para el tratamiento de la osteoporosis postmenopáusica. Sin embargo, para situarla correctamente dentro del arsenal terapéutico debe tenerse en cuenta el costo de la teriparatida que es mayor que cualquier otro tratamiento aprobado para la osteoporosis en estos momentos. Por ello, su utilización debe restringirse a casos concretos, con osteoporosis severa, como por ejemplo en pacientes con fracturas vertebrales o múltiples fracturas osteoporóticas o con un densidad mineral ósea muy baja (T-score inferior a -3,5) o en aquellos casos en los que los pacientes no toleren otros tratamientos y tengan un elevado riesgo de fractura[66-72]. Finalmente podríamos también considerar aquellos casos en los que exista una mala respuesta terapéutica a otros fármacos, entendiendo como tal la aparición de fracturas recurrentes o un descenso importante, documentado y sostenido de la DMO pese al tratamiento antirresortivo. A este respecto, las guías de la Sociedad Española de Investigación Ósea y Metabolismo Mineral (SEIOMM) recomiendan el tratamiento anabolizante con teriparatida precisamente en estos pacientes[55].
Tratamiento secuencial
El tratamiento de la osteoporosis viene limitada en el tiempo por varias razones. En primer lugar, hay fármacos que tienen limitado el tiempo de administración del mismo, como la teriparatida a dos año o el romozosumab a un año, en segundo lugar pueden aparecer efectos secundarios o una falta de respuesta terapéutica que haga necesario el cambio a otro fármaco y por último, transcurrido el tiempo en el que se ha establecido la seguridad del fármaco administrado, puede ser aconsejable cambiar el mismo por otro.
Las combinaciones posibles son muchas si tenemos en cuenta individualmente a todos los fármacos disponibles. Pero agrupando los mismos en anabolizantes y antirresortivos, podríamos indicar, en líneas generales, que a la hora de establecer un tratamiento secuencial, es aconsejable comenzar con un tratamiento anabolizante y posteriormente continuar con un antirresortivo.
Así, el tratamiento secuencial teriparatida-raloxifeno consiguió mantener o incluso incrementar la ganancia de DMO conseguida con el tratamiento previo con teriparatida[73]. Lo mismo se ha observado cuando el tratamiento con teriparatida se administra un bifosfonato, produciéndose incluso un posterior aumento de la DMO manteniéndose la reducción del riesgo de fractura[50]. Con la secuencia abaloparatida y alendronato se constató que la administración de este antirresortivo después del osteoformador se producía un aumento de la DMO previamente conseguida conservándose la actividad antifractuaria[74].
A la inversa, el tratamiento previo con un antirresortivo potente, como el alendronato o el zoledronato seguido de un osteoformador, como la teriparatida, produce un descenso de la DMO en los primeros meses tras el comienzo del tratamiento[75], aunque la reducción del riesgo de fractura se mantiene[76].
Si se ha constatado que el riesgo de fractura que presentan los pacientes es elevado, es aconsejable iniciar un tratamiento osteoformador, como teriparatida y posteriormente continuar con un bifosfonato potente, como alendronato o zoledronato.

 

Conflicto de intereses: Los autores declaran no tener conflicto de intereses.

 

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