Sociedad Española de Investigacion Ósea y Metabolismo Mineral

Revista de Osteoporosis y Metabolismo Mineral

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Categoría: Originales

La variante missense rs2908004 de WNT16 actúa como eQTL de FAM3C en osteoblastos primarios humanos

WNT16 es un ligando de la vía de Wnt extensamente estudiado por su importancia en la regulación de la homeostasis del hueso. Esto se ha confirmado con el fenotipo de ratones knock-out (KO) y ratones KO condicionales en osteoblastos (cKO), que muestran fracturas espontáneas debido a una baja densidad mineral ósea (DMO) cortical, una baja resistencia ósea y una alta porosidad cortical, manteniendo el volumen de hueso trabecular inalterado [1-4]. Por el contrario, la sobreexpresión de WNT16 en osteoblastos y osteocitos produce un aumento de la DMO y de la resistencia ósea tanto en hueso trabecular como cortical [5-7]. A pesar de esto, no se conoce el mecanismo preciso por el que WNT16 actúa y diferentes estudios señalan que el efecto sobre las vías Wnt canónicas y no-canónicas podría ser específico de tejido [1,8-11]. En el hueso, WNT16 es expresado principalmente por los osteoblastos y realiza su función tanto estimulando la formación ósea, como inhibiendo su resorción de manera indirecta a través de OPG o de manera directa afectando a la diferenciación de los osteoclastos [1,12].
Multitud de estudios de asociación del genoma completo (GWAS) han mostrado asociación entre el locus que contiene WNT16 y varios fenotipos esqueléticos, incluyendo la DMO y el riesgo de fracturas [2,3,13-26]. WNT16 se encuentra en un locus muy complejo, donde varios genes de la región han mostrado un papel importante sobre el metabolismo óseo. Pertenecen a este locus los genes ING3 y CPED1 a 5’ y FAM3C a 3’ de WNT16 (figura 1).

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La dieta como factor de riesgo de hipovitaminosis D en la población pediátrica española

La vitamina D es un micronutriente esencial en el metabolismo óseo y no óseo [1]. La elevada prevalencia de su déficit ha sido documentada en múltiples estudios [2-5]. Sin embargo, la definición de sus valores de referencia continúa siendo controvertida y en consecuencia se generan dudas acerca de su diagnóstico y tratamiento [6]. Aunque a mediados del siglo XX se daba por erradicado el raquitismo con la exposición solar y el enriquecimiento de la leche con vitamina D, en los últimos años hay informes sobre raquitismo en distintos puntos del planeta siendo los afectados principalmente bebés de piel negra y amamantados exclusivamente [7-9]. Si bien el raquitismo es la consecuencia más grave de deficiencia de la vitamina D, la mera insuficiencia también tiene consecuencias importantes para la salud [6].
Los estudios que miden el nivel de vitamina D presentan una gran variabilidad geográfica por las grandes diferencias regionales en clima, exposición solar y dieta. Por ello se plantea la necesidad de investigar específicamente en cada país el papel de los diferentes determinantes de la hipovitaminosis D [10]. La dieta satisface solamente el 10% de los requerimientos de vitamina D del organismo humano, siendo el 90% restante obtenido mediante el proceso de fotosíntesis que ocurre en la piel por la acción directa de los rayos solares [11]. Los factores de riesgo identificados repetidamente en la literatura como causas de la hipovitaminosis (fototipo de piel oscura, baja exposición al sol, falta de ejercicio físico, latitud >40º norte y las estaciones de invierno y primavera) actúan interfiriendo en el segundo mecanismo [2,12]. Otros factores asociados a hipovitaminosis como el déficit materno, la obesidad o la edad avanzada podrían relacionarse con ambos mecanismos de obtención de vitamina D [12-14].

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Relación genética entre las enfermedades pulmonares de origen ambiental u ocupacional y la osteoporosis: un enfoque bioinformático

En la actualidad, la osteoporosis se define como “una enfermedad sistémica del esqueleto que se caracteriza por una masa ósea disminuida y una alteración estructural del tejido óseo que determina una disminución en la resistencia ósea derivando en un incremento importante de la fragilidad y susceptibilidad a las fracturas” [1]. Los factores de riesgo clásicos asociados al desarrollo de la osteoporosis son la edad, antecedentes de fractura previa o historial familiar de osteoporosis, y deficiencia estrogénica prolongada en el tiempo [2].
Por otro lado, uno de los factores de riesgo de mortalidad más importante a nivel poblacional es la contaminación del aire. Las consecuencias derivadas de la contaminación del aire suponen un elevado impacto económico y social. En 2015, los gastos derivados de la morbimortalidad asociada a contaminación alcanzaron los 21 mil millones de dólares a nivel mundial, y se estima un número de muertes prematuras entre 6 y 9 millones de personas en 2060 debidas a la contaminación de aire exterior [3]. Se ha demostrado que la contaminación atmosférica tiene un impacto directo en la salud provocando diversos efectos adversos [4]. La relación entre la contaminación del aire y las enfermedades pulmonares ambientales se ha reportado en numerosos estudios [4-6]. Así mismo, existe una fuerte evidencia científica que relaciona la pobre calidad del aire en distintos entornos laborales con el desarrollo de distintas enfermedades respiratorias [7,8].

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Fuerza muscular como predictora de fragilidad ósea en pacientes con diabetes mellitus tipo 2

La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) y la osteoporosis son enfermedades de alta prevalencia debido al envejecimiento de la población que se asocian a un aumento del riesgo de fracturas por fragilidad que aumentan de forma sustancial la morbilidad y mortalidad de la población [1]. Recientemente, la sarcopenia, definida como la debilidad muscular relacionada con el envejecimiento, ha sido reconocida como una complicación de la DM2 que con frecuencia aumenta la fragilidad de estos pacientes [2,3].
El sistema músculoesquelético está estrechamente relacionado, tanto por su conexión física como por su regulación a través de múltiples elementos comunes. Aunque se ha observado que el músculo puede ejercer una influencia sobre el hueso a través del sistema neuroendocrino y las fuerzas mecánicas, su relación es compleja y no del todo bien conocida [4]. Muchos estudios han evidenciado un vínculo entre sarcopenia y osteoporosis, pero los resultados son inconsistentes debido a la variabilidad en los criterios de diagnóstico y a la divergencia de los métodos de evaluación para la sarcopenia y la osteoporosis.

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Métodos de determinación de vitamina D y sus metabolitos. Valor umbral de las manifestaciones óseas

Desde su descubrimiento, hace un siglo, hemos avanzado en el conocimiento de la que fue denominada erróneamente “vitamina” D. Actualmente sabemos que no es una vitamina, la seguimos denominando así por costumbre y consenso tácito. De hecho, se trata de un sistema endocrino, el sistema endocrino de la vitamina D (SEVD), semejante al de otras hormonas esteroideas. El colecalciferol o “vitamina” D3, es el nutriente umbral (fisiológico) del sistema, sintetizado a partir del 7-dehidrocolesterol, que se produce, y encuentra, desde organismos unicelulares hasta la piel de animales superiores, incluyendo seres humanos. Esta vía representa alrededor del 90% del aporte fisiológico al organismo, el resto se obtiene dietéticamente. Existe otra isoforma, de aporte nutricional, o farmacológica, el ergocalciferol la “vitamina” D2 o producida por irradiación ultravioleta del ergosterol contenido en hongos, levaduras, etc…[1].

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Papel de las nuevas técnicas de imagen en la predicción del riesgo de fractura

En 1994, la OMS definió criterios para el diagnóstico de la osteoporosis usando la medición de la densidad mineral ósea (DMO). La técnica DXA se ha impuesto como la tecnología dominante para cuantificación de la DMO debido a:
a) Una correlación sólida entre la DMO medida por DXA y la resistencia ósea en estudios biomecánicos,
b) Estudios epidemiológicos que muestran una fuerte relación entre el riesgo de fractura y la DMO,
c) Por su uso en ensayos clínicos de tratamientos para la selección de sujetos y monitorización en función de su excelente precisión y baja dosis de radiación.
La DXA está indicada para diagnosticar la osteoporosis, evaluar el riesgo de fractura y monitorear los cambios en la DMO a lo largo del tiempo. En los últimos años, se han producido mejoras de la tecnología DXA inicial y se usa para otras mediciones, más allá de la DMO (p. ej. geometría de fémur, detección de fracturas vertebrales, análisis de composición corporal).

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Estudios genéticos en el diagnóstico de la osteoporosis y otras enfermedades metabólicas óseas

El núcleo contiene la mayor parte de la información genética, distribuida a lo largo de los aproximadamente 3.000 millones de nucleótidos del ADN haploide humano. Ahí están representados los aproximadamente 21.000 genes que codifican las proteínas necesarias para las diversas funciones orgánicas, así como un número indeterminado de genes que se transcriben en ARNs que no codifican proteínas, sino que tienen funciones reguladoras[1].
El ADN mitocondrial es más pequeño, tiene unos 16.000 nucleótidos, con genes para codificar 13 proteínas y 24 ARNs no codificantes (de transferencia y ribosómicos)[2].

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Fgf-23 y pth, hormonas especulares. Su papel en el metabolismo óseo

Clásicamente se consideraba al calcio, fósforo, calcitriol y PTH como los únicos reguladores del metabolismo óseo y mineral. En los últimos años, se ha complicado este eje de regulación emergiendo otros factores con un papel crucial en el metabolismo óseo y mineral como el factor de crecimiento fibroblástico 23 (FGF-23) y la denominada proteína antienvejecimiento klotho.

Acciones biológicas del FGF-23 y PTH
Acción biológica del FGF-23
FGF-23 es una proteína de 251 aminoácidos sintetizada y secretada por las células óseas, principalmente el osteoblasto[1]. FGF-23 ha sido identificado como el principal factor regulador del metabolismo del fósforo[2], elemento crítico para el mantenimiento de la integridad del esqueleto y para el desarrollo de múltiples procesos enzimáticos. Además, en la última década se le ha reconocido un papel destacable en la fisiopatología de la calcificación vascular[3] y de la enfermedad cardiovascular (CV), tanto en población general[4-6], como en pacientes con enfermedad renal crónica[7].

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Salud e impacto económico del uso de suplementosde vitamina D/calcio para la prevención de fracturas: revisión de la literatura

Las fracturas osteoporóticas, especialmente de cadera, son una de las principales causas de discapacidad en población anciana, originando una pérdida considerable de cantidad y calidad de vida. Además, más del 30% de las personas que las padecen mueren en el primer año tras la fractura[1]. En 2010 la Unión Europea registró cerca de 3,5 millones de fracturas por fragilidad que derivaron en 43.000 muertes. Desde un punto de vista económico, estas fracturas supusieron un gasto de 37 billones de euros, esperándose un aumento del 25% en 2025[2].
La vitamina D y el calcio son compuestos esenciales para el metabolismo óseo y la prevención de fracturas osteoporóticas. Dos recientes meta-análisis han corroborado que los niveles bajos de 25(OH)D en sangre están relacionados con un aumento del riesgo de fractura por fragilidad como consecuencia de la pérdida de masa ósea y deterioro de la estructura ósea[3,4].

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Osteoporosis: definición, fisiopatología y clínica

La osteoporosis es considerada en todas las sociedades modernas como una enfermedad que representa un importante problema de salud, especialmente en las mujeres. Teniendo en cuenta el envejecimiento de la población española y que la osteoporosis y las fracturas aumentan con la edad, con una estimación para el 2029 de más de 11 millones de personas mayores de 65 años, este problema puede llegar a ser de primer orden. En la actualidad se estima que existen en el mundo más de 200 millones de pacientes con osteoporosis, con una prevalencia en aumento[1]. En España la prevalencia de osteoporosis en mujeres postmenopáusicas mayores de 50 años se sitúa en el 26,1% y en hombres en el 8,1%.
Por tanto en práctica clínica diaria dicha enfermedad debería ser diagnosticada estableciendo la sospecha clínica previa y los pacientes etiquetados como tal de cara a evitar la progresión de la misma y sus consecuencias que son las fracturas por fragilidad.

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Diagnóstico de la osteoporosis. La densitometría ósea. Estimación del riesgo de fractura

Diagnóstico de osteoporosis. Evolución conceptual
El diagnóstico de la osteoporosis ha ido evolucionado a lo largo del tiempo en base a la propia evolución conceptual de la enfermedad. La definición de osteoporosis parte de la descripción por Albright de la osteoporosis postmenopáusica y la corticoidea –hasta hoy paradigmas de osteoporosis primaria y secundaria respectivamente–, a principios de los años 40. Se define la enfermedad como disminución de la masa ósea, con alteraciones en la microarquitectura, sin alteraciones en la mineralización y con presencia de fracturas[1,2]. Es una definición anatomopatológica con el evento clínico fundamental secundario. Aunque actualmente la osteoporosis sea la enfermedad metabólica ósea más frecuente, el raquistimo y la osteomalacia fueron, desde tiempos de Galeno y hasta bien entrado el siglo XX, la enfermedad metabólica ósea principal[3].

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Osteoporosis en el varón y esteroidea

La osteoporosis es una enfermedad ósea caracterizada por una disminución de la densidad mineral ósea (DMO) y un mayor riesgo de fracturas por fragilidad. Las fracturas osteoporóticas, en particular la de cadera, provocan una mortalidad y morbilidad significativas en los hombres y conducen a costos sociales considerables en esta población, incluidos los costos médicos directos y los costos indirectos resultantes de la reducción de la calidad de vida, la discapacidad y la muerte[1].
De todas las fracturas osteoporóticas, son las fracturas de cadera las que contribuyen a esta mayor morbimortalidad en los hombres. Cada año, alrededor de 80.000 hombres presentarán una fractura de cadera. De estos, uno de cada tres fallecerá durante el primer año posterior a esta fractura de cadera y otro tercio volverá a fracturarse[2]. Sin embargo, existe una falta de conciencia entre los profesionales sanitarios sobre la necesidad de evaluar a los hombres en busca de osteoporosis de modo que la osteoporosis del varón permanece en gran medida infradiagnosticada y sin tratamiento.

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