PDF ) Rev Osteoporos Metab Miner. 2012; 4 (3): 3

 

Bienvenidos a Cuenca, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1996, situada en las hoces formadas por los ríos Júcar y Huécar, su afluente, ríos que le dan su seña de identidad a la ciudad. Cuenca es una ciudad por la que no debes simplemente pasar, sino que debes recrearte en cada una de sus visitas, paisajes y callejones.
Breve historia: ciudad de origen medieval, algunos dicen que sobre estas tierras se asentaron diversos pueblos pre-romanos como los Concanos y Lobetanos. En la ciudad quedan pocas huellas del paso de los romanos, no así en su provincia (Segóbriga, Ercávica, Valéria). Coincidiendo con la ocupación musulmana se levantó un castillo que llamaron Conca (siglo IX), que controlaba el acceso a la sierra. En la época omeya se desarrolló una gran actividad agrícola, de industria textil (alfombras) y arte eborario, que hicieron de ella uno de los centros de importancia del califato.

En los años posteriores Cuenca es objeto de frecuentes disputas. En 1177 tras nueve meses de sitio Alfonso VIII de Castilla toma la ciudad, constituyendo un con-cejo y una sede episcopal y dotada de un Fuero, considerado éste por los juristas como uno de los más prefectos y en ser el prototipo de otros fueros (Castilla, León, Aragón y Portugal), de los privilegios que acogía el fuero, hizo celebre el dicho “di que eres de Cuenca y entrarás de balde”. Con ello se produjo un cambio en la ciudad alcanzando gran desarrollo.
En la Baja Edad Media, Cuenca es ya una verdadera ciudad industrial gracias a la industria textil y a la ganadería. Sin embargo, esta ciudad no se libró de las luchas nobiliarias protagonizadas por los López Vázquez de Acuña y los Diego Hurtado de Mendoza. En el siglo XVII fue uno de los principales centros productores de Castilla y visitada por los reyes de la Casa de Austria. En ese siglo tiene lugar la crisis de la lana y con ella la pañería conquense que se prolongo hasta Carlos IV que eliminó los talleres artesanos para evitar la competencia con la Real Fábrica de Tapices. En los siglos XIX y XX se ve implicada en las diferentes guerras.
Entre algunos de los personajes famosos, podemos citar: Alonso de Ojeda, los hermanos Alfonso y Juan Valdés, los Hurtado de Mendoza, Francisco de Mendoza y Bobadilla, pintores (García Salmerón, Martínez del Mazo) y poetas como Federico Muelas, entre otros.
Qué podemos visitar: en Cuenca capital puedes disfrutar de las vistas panorámicas de las hoces, diversos monumentos: catedral (s. XII y XVI) monumento nacional de estilo gótico anglo-normando, único en España, Palacio Episcopal (s. XVI), convento de San Pablo (1523) actual Parador, Hospital de Santiago (s.XVI y reformado s. XVIII), Nuestra señora de la Luz (s. XVI-XVIII), Convento de la Merced (s. XVI y XVIII) entre otros, Ayuntamiento, Torre de Mangana, Castillo, Casas Colgadas etc. Sin olvidar sus museos(arte abstracto, arqueológico, diocesano, etc).
Existen también múltiples lugares para visitar cerca de la ciudad como la Ciudad Encantada, el nacimiento del río Cuervo, Uclés, el castillo de Belmonte, iglesia de Cardenete, Moya, Cañete, y las ruinas romanas ya referidas, entre otros.
Cuenca, no sería única, como dice el eslogan, si no fuera también por las Hoces que forman los ríos Júcar y Huécar, con sus cortados donde se funden la naturaleza con las construcciones de la mano del hombre. Así refleja Gerardo Diego en su Romance del Júcar dicha unión, con estos versos:

Cuenca, toda de plata,
quiere en ti verse desnuda,
y se estira, de puntillas,
sobre sus treinta columnas.

Otros poetas y escritores han ensalzado a Cuenca, pero su poeta por excelencia es Federico Muelas con su soneto a Cuenca:

Alzada en bella sinrazón altiva
-pedestal de crepúsculos soñados-,
¿subes orgullos, bajas derrocados
sueños de un dios en celestial deriva?
¡Oh, tantálico esfuerzo en piedra viva!
¡Oh, aventura de cielos depeñados!
Cuenca, en volandas de celestes prados,
de peldaño en peldaño fugitiva.
Gallarda entraña de cristal que azores
en piedra guardan, mientras plisa el viento
de tu chopo el audaz escalofrío.
¡Cuenca, cristalizada en mis amores!
Hilván dorado al aire de lamento.
Cuenca cierta y soñada, en cielo y río

Pero Cuenca, también, les ofrece una buena gastronomía adaptada al clima, donde se pasa del calor al frío casi sin hacer escala. Entre sus yantares tenemos derivados de la caza (morteruelo, gazpachos galianos) y el cordero (chuletas, zarajos, caldereta) y otros (migas, ajo arriero), sin olvidar sus quesos y entre sus dulces destaca el Alajú, de origen árabe, elaborado con miel, almendras y miga de pan. La comida se puede acompañar de unos buenos vinos(blancos y tintos) de Denominación de Origen La Mancha ligeros y afrutados cuando son jóvenes. Muy típico es el resolí (aguardiente, café, canela, corteza de naranja y azúcar).Con un buen programa científico para el Congreso y el complemento en sus ratos libres, de cultura, naturaleza y gastronomía, espero que pasen unos buenos días entre nosotros y ello ocasione nuevas visitas, con más tiempo, a esta ciudad.

Antonio Torrijos Eslava
Presidente Comité Organizador