( PDF ) Rev Osteoporos Metab Miner. 2016; 8 (1): 3-4
DOI: 10.4321/S1889-836X2016000100001

Sosa Henríquez M1,2, Gómez de Tejada Romero MJ1,3
1 Instituto Universitario de Investigaciones Biomédicas y Sanitarias – Universidad de Las Palmas de Gran Canaria – Las Palmas de Gran Canaria (España)
2Unidad Metabólica Ósea – Hospital Universitario Insular – Las Palmas de Gran Canaria (España)
3 Departamento de Medicina – Universidad de Sevilla – Sevilla (España)

 

La osteoporosis es una enfermedad muy prevalente cuya complicación clínica la constituye las fracturas por fragilidad11-4. No existe ningún fármaco que reduzca dicho riesgo hasta hacerlo nulo: la mayor parte de los fármacos disponibles hoy en día para el tratamiento de la osteoporosis obtienen reducciones entre el 40-65%2-4, y ello tomando la medicación de manera continua durante un período de tiempo que oscila entre 3 y 5 años, hecho que en realidad es utópico, pues la realidad es que los pacientes abandonan con mucha frecuencia el tratamiento para la osteoporosis, cuando llegan a iniciarlo. Varios estudios han puesto de manifiesto que la adherencia al tratamiento de la osteoporosis es, en general, baja, y que en el primer año el porcentaje de abandonos se encuentra entre el 30-50% en la mayor parte de los casos5

La pauta de tratamiento parece ser otro factor relacionado con la correcta toma del mismo, y se ha visto en varios estudios realizados con bifosfonatos que el cumplimiento era mejor cuando las tomas eran más espaciadas. Así, Penning-van Best y cols. observaron que, al cabo de un año continuaban el tratamiento el 51,9% de las pacientes que tenían una administración semanal, y sólo el 30-42% de aquéllas con dosis diaria, siendo indiferente el tipo de bifosfonato administrado (etidronato, alendronato o risedronato)6. En otro estudio, Cramer y cols. valoraron el cumplimiento de 2.741 mujeres en tratamiento con bisfosfonatos y observaron que, al cabo de un año, la persistencia fue del 44,2% en aquéllas que tomaban el bifosfonato semanalmente, frente al 31,7% entre las que lo tomaban a diario7. En los Estados Unidos, Ettinger y cols. analizaron las ventas de prescripciones de alendronato y risedronato en más de 211.000 mujeres y obtuvieron que, al cabo de un año, el 56,7% de las pacientes que tomaban el bifosfonato semanalmente continuaban recibiendo el fármaco, frente al 39% de las que lo tomaban diariamente. Sin embargo, estos autores destacaban que más del 40% de las pacientes no continuaban el tratamiento con bifosfonatos semanales8. En un estudio efectuado en 15.640 mujeres de varios países (Reino Unido, Francia y Estados Unidos), Cramer y cols. encontraron que, al cabo de un año, la persistencia de pacientes con bifosfonatos era superior en aquéllas que recibían la medicación semanalmente, comparadas con las que lo hacían diariamente (44% vs. 32%, respectivamente, en los Estados Unidos; 52% vs. 40% en el Reino Unido; y 51% vs. 44% en Francia), siendo en todos los casos el valor de p<0,0019.

También se han publicado estudios que comparan la administración semanal con la mensual de los bifosfonatos. Así, en el estudio PERSIST se comparó la adherencia al tratamiento durante 6 meses en un grupo de mujeres que recibían ibandronato mensual frente a otro que tomaban alendronato semanal, observándose que de las que tomaban la medicación mensualmente persistían con el tratamiento un 56,6%, frente al 38,6% de las que tomaban el alendronato semanal10.

La introducción de fármacos como el zoledronato y el denosumab, con una vida media más prolongada que permite una administración anual y semestral respectivamente, ha cambiado notablemente el escenario del incumplimiento terapéutico así como las preferencias de los pacientes. Un estudio multicéntrico aleatorizado y a doble ciego, realizado por McClung y cols. para valorar la seguridad y eficacia de una única dosis intravenosa de 5 mg de ácido zoledrónico vs. 70 mg de alendronato semanal por vía oral, y realizado en 225 mujeres con osteoporosis postmenopáusica que previamente habían recibido tratamiento con alendronato semanal, obtuvo como resultado que el 78,7% de las pacientes expresaron su preferencia por el tratamiento anual intravenoso frente al semanal oral11, al igual que manifestaron la mayoría participantes en un estudio similar realizado por Saag y cols.12.

Resulta evidente que los pacientes que toman regularmente la medicación para la osteoporosis tienen mejores resultados, tanto en lo referente a los cambios en la densidad mineral ósea13 como, más importante, en la reducción en la tasa de fracturas y en el descenso de la mortalidad14,15. Un estudio realizado por Siris y cols. en una amplia población de mujeres postmenopáusicas de más de 45 años, a las que se le había indicado un bifosfonato como tratamiento de la osteoporosis, demostró que, tras 2 años de seguimiento, aquellas mujeres que tomaban el tratamiento correctamente (43%) tenían una reducción del riesgo de fractura, tanto vertebrales como no vertebrales, un 21% mayor que las pacientes que no seguían correctamente el tratamiento16. Con anterioridad, Caro y cols. habían obtenido resultados similares, encontrando una reducción en la aparición de nuevas fracturas superior (un 16%) entre aquellas pacientes que eran cumplidoras frente a las que no lo eran. En este estudio el período de seguimiento fue también de 2 años, y los fármacos evaluados calcitonina, terapia hormonal sustitutiva y bifosfonatos17. Los mismos autores repitieron el estudio utilizando una base de datos más amplia, con una cohorte de más de 38.000 mujeres afectas de osteoporosis, y obtuvieron cifras similares: la escasa adherencia al tratamiento se asociaba a un incremento en el riesgo de fractura del 17% tras un seguimiento de 1,7 años18. Estos resultados son corroborados por los obtenidos en otros estudios19-21.

En este número Blanch y cols. completan la perspectiva de la falta de cumplimiento y la escasa adherencia al tratamiento de la osteoporosis desde el punto de vista de los médicos22. Hasta ahora, la mayor parte de los estudios analizaban los puntos de vista de los pacientes, que grado de abandono existía, las razones y sus consecuencias, pero la opinión de los médicos al respecto había sido tenida pocas veces en cuenta y que ahora es recogida. Los autores entrevistaron a 235 médicos de toda España y entre otras conclusiones obtuvieron respuestas que hasta ahora no habían sido recogidas en otros estudios, lo cual le confiere un valor adicional por su originalidad. Así, entre los motivos que ocasionan la falta de adherencia terapéutica, se recogen la falta de coordinación entre niveles asistenciales, la polimedicación y los efectos secundarios.

El entendimiento de estos hechos puede ayudarnos a tratar de conseguir una mejor adherencia y cumplimiento por parte de los pacientes, además de una mejoría de los niveles de comunicación entre médicos y pacientes. El conocimiento de los efectos secundarios esperables (por su frecuencia) y la introducción cuando esté indicado de fármacos con una vida más larga y con una administración semestral o anual, podrían ser de utilidad

Conflicto de intereses: Los autores declaran que no tiene ningún conflicto de intereses.

 

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