( PDF ) Rev Osteoporos Metab Miner. 2010; 2 (3) suplemento: 22-30

Sosa Henríquez M1,2, García Santana S1, Mirallave Pescador A1, González Rodríguez E1, González Padilla E1, Groba Marco MV1

1 Universidad de Las Palmas de Gran Canaria – Grupo de Investigación en Osteoporosis y Metabolismo Mineral – Las Palmas de Gran Canaria
2 Hospital Universitario Insular – Servicio de Medicina Interna – Unidad Metabólica Ósea – Las Palmas de Gran Canaria

 

Introducción

Bases fisiopatológicas del tratamiento anabolizante de la osteoporosisEl tratamiento de la osteoporosis en mujeres postmenopáusicas, consiste inicialmente en una serie de medidas no farmacológicas que pueden ser aplicadas a todos los pacientes, como aumentar en lo posible el ejercicio físico, especialmente el de carga, una dieta equilibrada con una adecuada cantidad de calcio y vitamina D, una exposición solar de 10 minutos diarios, lejos de las horas de más insolación, además de suprimir el hábito tabáquico y prevenir las caídas1,2. Sin embargo, las mujeres postmenopáusicas con osteoporosis o con alto riesgo de desarrollarla a estas medidas deben añadirse medidas farmacológicas.
Cronológicamente, los primeros fármacos desarrollados para el tratamiento de la osteoporosis fueron los antirresortivos. Entre ellos los estrógenos3-6, la calcitonina7 y los primeros bifosfonatos, como el etidronato8,9. Todos ellos tenían una base fisiopatológica plausible y era la constatación de que en la osteoporosis se producía un incremento de la resorción ósea, comprobado tanto por los marcadores bioquímicos de remodelamiento óseo como por las biopsias óseas10. Se comprobó en los estudios realizados con estos fármacos, como posteriormente con otros fármacos antirresortivos, que se producía un pequeño incremento en la densidad mineral ósea que no guardaba relación con la reducción del riesgo de fractura11.
En los últimos años se ha desarrollado una serie de fármacos cuyo mecanismo de acción se basa en la estimulación directa de la formación ósea y que, en conjunto, se denominan terapias anabólicas óseas. El objetivo que persiguen todos estos tratamientos es el de formar hueso nuevo, restaurar la microarquitectura ósea, aumentar la densidad mineral ósea y con ello reducir el riesgo de fractura. Entre estos compuestos se encuentran el flúor, la hormona del crecimiento (GH), el factor de crecimiento relacionado con la insulina tipo I (IGF-I), las estatinas y sobre todo dos agentes que cuentan con mayores evidencias de eficacia: el ranelato de estroncio y la hormona paratiroidea (PTH) y sus fragmentos activos. Centraremos nuestra revisión en la molécula intacta de la PTH conocida también por PTH1-84.

Bases fisiopatológicas del tratamiento de la osteoporosis con PTH

Remodelación ósea es el término con que nos referimos a un constante proceso de renovación a que está sometido el hueso. Se lleva a cabo simultáneamente en múltiples unidades microscópicas bien delimitadas, dispersas por todo el esqueleto. En cada una de ellas el hueso es destruido y después sustituido por otro recién formado. Por medio de la remodelación ósea, el organismo sustituye el hueso envejecido o dañado por tejido nuevo y al mismo tiempo contribuye al mantenimiento de la homeostasis mineral12.
En la osteoporosis se produce una alteración en el remodelado óseo. Por razones aún no completamente conocidas, se produce un desbalance entre la formación ósea, que realizan los osteoblastos y la resorción o destrucción de hueso, de la que es responsable los osteoclastos. En la osteoporosis postmenopáusica, existe típicamente un incremento de la resorción ósea, manteniéndose la formación normal o discretamente disminuida13,14. Como consecuencia de ello, se produce un balance negativo que conduce a la pérdida de masa ósea. Precisamente la baja densidad mineral ósea es el factor de riesgo más importante para la fractura osteoporótica15-18.
En la fisiopatología de la osteoporosis, existe también un factor cuantitativo, que es la alteración de la microarquitectura a que da lugar el aumento del recambio óseo, produciendo inestabilidad del esqueleto, microperforaciones y microfracturas19-21. Aún más, en prácticamente todos los estudios clínicos en los que se han utilizado fármacos antiresortivos, como la calcitonina, estrógenos, inhibidores selectivos de los receptores estrogénicos (SERMs) y bisfosfonatos, se ha observado que la reducción del riesgo de fractura no guarda ninguna proporción con el incremento en la densidad mineral ósea11,17.
Por otra parte, en enfermedades en las que existe un exceso de PTH, como en el hiperparatiroidismo primario (HPT), la PTH ejerce un potente efecto anabólico sobre el hueso, aumentando la formación ósea. Un conjunto de estudios han demostrado que el tratamiento con PTH permite aumentos significativos de DMO, fundamentalmente en la zona trabecular, así como una reducción en el riesgo de fracturas tanto vertebrales como no vertebrales22. La secreción continuada de PTH, como el modelo del hiperparatiroidismo primario, produce un aumento del recambio óseo con una hiperestimulación de los osteoclastos y un balance neto favorable a la resorción ósea. Sin embargo, la administración intermitente de PTH a dosis bajas provoca un aumento de la masa ósea23, ya que produce una estimulación de factores del crecimiento, disminuye la apoptosis osteoblástica, con el resultado de un aumento de la masa ósea24. Esta acción dual es lo que se conoce como efecto paradójico25. Por otra parte para reafirmar este hecho, Silverberg y cols. han publicado que en las formas asintomáticas de HPTP se produce una conservación del hueso trabecular, que llega a ser cualitativamente de mejor calidad que el hueso de los controles de su misma edad y sexo26-31. Resultados similares han sido publicados por otros autores30,32.
Teniendo en cuenta estos hechos, es fácil comprender que el tratamiento de la osteoporosis con PTH implica una aproximación diferente a las terapias habitualmente utilizadas hasta el momento. La PTH actúa directamente sobre los osteoblastos, dado que estas células formadoras de hueso tienen receptores específicos para esta hormona33 produciendo formación de hueso por un mecanismo doble: por una parte, por el incremento del índice de remodelado óseo y por otra al obtener un balance positivo de la cantidad de hueso depositada en cada unidad de remodelamiento, tal y como se comprueba por biopsia, al aumentar el grosor trabecular en las osteonas. Esto diferencia el efecto del tratamiento con PTH de otras formas clínicas de alto remodelado, como ocurre con la deficiencia estrogénica, que tiene un efecto negativo sobre el hueso. El resultado es la producción directa de nuevo hueso con la consecuente ganancia de densidad mineral ósea y la reducción del riesgo de fractura.

Visión histórica del tratamiento con PTH

En realidad, el tratamiento de la osteoporosis con PTH no es nuevo. Ya hace más de 30 años, en un estudio preliminar, Reeve y cols. publicaron por primera vez en la década de los 70 una serie de 4 pacientes a las que se le administró PTH, (fragmento 1-34) a diferentes dosis (entre 100 y 400 μg/día en ciclos de 8 días). Como parámetro para valorar la efectividad del tratamiento se utilizó el balance de calcio, que se volvió positivo en todos los casos, llegando los autores a calcular la cantidad del mineral depositado en el esqueleto34,35. En esa época no se disponía aún de densitometría.
El mismo grupo de trabajo presentó algunas publicaciones,como seguimiento de estos mismos pacientes36,37. Pese a los resultados prometedores, este grupo de trabajo abandonó esta línea de investigación. Casi una década después, Slovik y cols.38 presentaron una serie de 8 pacientes tratados con PTH durante 12 meses y en los que se obtuvo un incremento en la densidad mineral ósea (DMO) determinada por tomografía axial computadorizada (QCT). Hubo también otra iniciativa terapéutica con la PTH, con el llamado tratamiento secuencial o ADFR (Activar, Deprimir, Periodo libre –Free– y Repetir) propuesto por Frost39. La fase de activación se realizaba con fósforo y buscaba indirectamente la liberación de PTH endógena. Este tratamiento fue también abandonado.

Efectos de la PTH 1-84 en la fractura vertebral y densidad mineral ósea en mujeres postmenopáusicas con osteoporosis. El estudio TOP
El estudio de referencia de la PTH1-84 es el denominado estudio TOP Treatment of Osteoporosis publicado por Greenspan y cols.40. Dicho estudio fue realizado durante 18 meses en 168 centros de 9 países siendo incluídas 2.532 mujeres postmenopáusicas. Se trata de un ensayo clínico aleatorizado y doble ciego en el que a las mujeres del grupo que recibió tratamiento se les administraba 100 microgramos de PTH 1-84 subcutánea y a ambos grupos se les proporcionaba un suplemento de calcio 700 mg/d y vitamina D 400 U/d. Las características basales de la población incluida en el estudio se recoge en la Tabla 1.
El objetivo principal fue la reducción del riesgo de fractura vertebral. Tras 18 meses de tratamiento se observó un descenso del 66% del riesgo de nueva fractura vertebral en el grupo que recibió tratamiento con PTH, descenso que se observó tanto en las mujeres que previamente tenían al menos una fractura vertebral como en las que no. En la Tabla 2 se muestra un resumen de estos resultados.
En el estudio TOP, a los 18 meses, la DMO aumentó en la columna lumbar un 6,9% en las pacientes que recibieron PTH comparado con las mujeres del grupo control. El aumento en la DMO de la columna se produjo independientemente de la DMO basal, la edades número de años en menopausia, el tratamiento previo para la osteoporosis y el país. Al finalizar el estudio a los 18 meses, la DMO había aumentado en la cadera una media del 2,1% en el total de cadera, del 2,5% en el cuello femoral y del 1,6% en el trocánter (p < 0,001 en todos los casos). La DMO disminuyó en el extremo distal del radio un 3,4% en el grupo tratado con PTH.

Otros estudios

Hodsman y cols.41 realizaron un estudio en 217 mujeres postmenopáusicas afectas de osteoporosis, con una edad media de 64,5 años, a las que se les administró de forma aleatorizada placebo o PTH1-84 a dosis de 50, 75, o 100 µg). Este estudio pretendía establecer la seguridad del tratamiento con PTH 1-84 y valorar los cambios en la DMO, dependiendo de las dosis de PTH utilizadas. El estudio se prolongó durante 1 año y al finalizar el mismo, la media de incremento en la DMO fue del 3,0, 5,1 y 7,8% en los grupos cuya dosis fue respectivamente 50, 75 y 100 µg/día, siendo todos los aumentos estadísticamente significativos y claramente dosis-dependiente, mientras que en el grupo control, que recibió calcio y vitamina D, se observó un aumento del 0,9% que no alcanzó significación estadística. El aumento en la DMO obtenida por el grupo que recibió 100 µg fue estadísticamente significativo con respecto a los otros dos grupos que recibieron PTH, pasando el T-score de -3,2 al inicio del estudio a -2,8 al finalizar el mismo. Por el contrario no se apreciaron diferencias estadísticamente significativas en la DMO de la cadera.

Modificación de la citoarquitectura ósea tras el tratamiento con PTH 1-84

Ante la ausencia de datos en humanos, se planteó en 2005 estudiar los cambios que genera la PTH 1-84 en la arquitectura del hueso y con este fin, se realizó un estudio aleatorio a doble ciego tratamiento frente a placebo, de biopsias de cresta ilíaca en mujeres postmenopáusicas con osteoporosis que recibieron inyecciones diarias de placebo o de 100 µg PTH durante 18 meses. Todos los sujetos recibieron al mismo tiempo tratamiento con Calcio (700 mg) y vitamina D (400 UI), sin presentarse diferencias significativas entre los grupos en edad, peso, marcadores de recambio óseo, o DMO de columna vertebral o cadera.
Antes de ser seleccionadas para el estudio histomorfometrico, las biopsias fueron sometidas a una tomografía micro-computarizada para cuantificar la estructura 3-D y 2-D del hueso trabecular y cortical, respectivamente. Al cabo de 18 meses se obtuvieron biopsias de 8 mujeres tratadas con placebo y de 8 tratadas con PTH1-8442.
En el grupo tratado con PTH1-84, se observó un aumento en la formación ósea de hueso esponjoso y en el volumen óseo medido en cresta ilíaca, sin que se afectase de forma significativa la resorción ósea. Además, la PTH1-84 mejoró la conectividad trabecular y restauró la arquitectura trabecular de forma que esta pasó a ser una estructura “en placa” en lugar de una estructura “en barra”, cambios resultantes de un mecanismo nuevo en el que las trabéculas son primeramente engrosadas y posteriormente divididas por túneles a manos de los osteoclastos. Esta mejora trabecular, es compatible con la marcada disminución de la incidencia de fracturas vertebrales en las mujeres tratadas con PTH 1-84 durante los 18 meses. Los valores de la estructura obtenidos para hueso trabecular y cortical fueron muy similares entre aquellos obtenidos por histomorfometría y los de la tomografía microcomputarizada.
Dicho estudio fue actualizado en el año 2008, alargando el periodo de tratamiento a 24 meses en lugar de 18 y añadiendo a su vez un estudio más exhaustivo de la citoarquitectura ósea. Para ello, se compararon los pacientes del estudio anterior, con una muestra de 7 pacientes también mujeres, postmenopáusicas con osteoporosis que fueron tratadas con el fármaco en las mismas condiciones durante 24 meses y que fueron estudiadas de manera similar42, evaluando la formación y estructura de hueso trabecular y cortical tras el tratamiento.
A los 24 meses, el volumen de hueso trabecular medido por tomografía microcomputerizada e histomorfometría fue de un 45-48% mayor en los sujetos tratados con PTH1-84 en contraste con placebo, asociado a un mayor número trabecular relacionado con un mayor tunelado trabecular y grosor. Además se reveló una arquitectura más conectada y “en placa” en la arquitectura trabecular.
El índice de formación trabecular (BFR) fue 2 veces mayor en los pacientes tratados con PTH dada una mayor superficie de mineralización. Las superficies de osteoblastos y osteocitos fueron un 58% y 35% mayor aunque estos parámetros resultaron no ser significativos mientras que la superficie de osteoclastos no se vio modificada con el tratamiento de la PTH ni tampoco el grosor cortical, endocortical o perióstico si bien la porosidad cortical fue mayor.
Se vio también que aunque la formación de hueso trabecular fue menor tras los 24 meses de tratamiento, las medidas de estructura de hueso trabecular y cortical fueron similares en ambos periodos. El hueso formado a partir del tratamiento con PTH 1-84 tenía una estructura lamelar y mineralización normal, sin ningún signo de anormalidad histológica.
Como conclusión, coincidente con lo dicho anteriormente, el tratamiento con PTH aumenta el volumen de hueso trabecular, así como su estructura “en placa” y esto se relaciona con una menor incidencia de fractura43.

Marcadores bioquímicos de remodelado óseo

Debido a su acción anabolizante, la administración de PTH1-84 produjo en el estudio TOP un incremento en los marcadores bioquímicos de remodelado óseo, concretamente la fosfatasa alcalina ósea, tras haber transcurrido escasamente un mes del comienzo del tratamiento. Los marcadores de resorción ósea no se modificaron al principio y sólo lo hicieron cuando transcurrió al menos 6 meses del inicio de tratamiento, observándose entonces un aumento del N-telopéptido urinario del colágeno tipo I. Esto sugiere que la PTH1-84 produce un aumento de la actividad osteoblástica al principio y que posteriormente en un segundo tiempo incrementa la resorción ósea. Los marcadores de remodelado óseo se mantuvieron aumentados después de 18 meses de tratamiento, hallazgos que fueron coherentes con los obtenidos en las biopsias óseas obtenidas en la cresta ilíaca de estas pacientes, en las que se observó un aumento de aproximadamente el doble, en los índices de formación ósea40. En el estudio PaTH, al que nos referiremos mas adelante, se observó que la administración de PTH1-84 produjo un incremento de los marcadores bioquímicos de formación ósea, concretamente de PINP en los meses 1, 3 y 12 fue del 80, 140 y 157%, mientras que los niveles séricos de la fosfatasa alcalina ósea, otro marcador de formación ósea se incrementaron en un 22, 46 y 63% en el mismo período de tiempo. Por el contrario, el incremento observado en los marcadores bioquímicos de resorción ósea, concretamente el CTX sérico fue del 5, 64, y 109%, respectivamente44. El momento en el tiempo en el que se producen estos cambios, refuerza la hipótesis que sugiere que la acción de la PTH es inicialmente anabólica en un principio y que con posterioridad, a los 6 meses aproximadamente, se produce una activación de los osteoclastos como parte del ciclo de remodelado óseo.

PTH 1-84 en terapia combinada

En el estudio PaTH, Black y cols.45 analizaron el efecto que sobre la DMO tenía la PTH 1-84 sola, combinada con alendronato y el alendronato solo. Tras un año de seguimiento, se objetivó que la DMO aumentó en la columna lumbar en los 3 grupos de tratamiento, sin diferencias estadísticamente significativas entre el grupo con PTH sola y el grupo que combinaba PTH y alendronato y también aumentó de forma muy importante la densidad volumétrica, medida por tomografía axial computadorizada, en los 2 grupos que recibieron PTH. Sin embargo los marcadores de formación ósea no aumentaron en el grupo que combinó la PTH con el alendronato. Cuando se analizaron los marcadores de resorción ósea, éstos disminuyeron en los grupos en los que se administró alendronato. Los autores concluyeron que el tratamiento combinado PTH1-84 con alendronato no tenía un efecto sinérgico, lo cual fue comentado con detalle en una editorial por Khosla46 que en su momento generó una notable polémica.
Otro estudio similar fue el realizado por Fogelman y cols.47, que combinaron PTH1-84 a mujeres postmenopáusicas que recibían tratamiento hormonal sustitutivo. Es un estudio en el que participaron pocas mujeres (fueron aleatorizadas solo 187 pacientes). No obstante, al concluir el mismo al cabo de 2 años, los autores encontraron que las mujeres que habían recibido THS y PTH habían obtenido mayores incrementos en la DMO que las que habían recibido THS y placebo.
Sin embargo, posteriormente, Vestergaard et al.48, publicaron un metaanálisis en el que estudiaron el efecto de la PTH sola o en combinación con otros fármacos, tanto en la densidad mineral ósea como en la reducción del riesgo de fractura. Los autores llegaron a la conclusión de que, aunque el número de estudios sobre fracturas no vertebrales es limitado, los datos agrupados indican que la PTH administrada sola o en combinación con fármacos antirresortivos sería capaz de reducir el riesgo de fracturas vertebrales y no vertebrales y de aumentar la DMO en la columna lumbar y quizá en la cadera. No obstante, los autores señalaron que los resultados se han obtenido en base a estudios transversales y que son necesarios más estudios para poder llegar a una conclusión definitiva, no pudiéndose establecer la superioridad de la PTH combinada con un antirresortivo frente a la PTH sola con respecto a la DMO y la reducción del riesgo de fractura.
Pero, por otra parte, además de la terapia combinada que acabamos de analizar, (que consiste en administrar ambos fármacos a la vez), se ha intentado la terapia secuencial, en la que primero se administra la PTH1-84 como fármaco anabolizante, tratando de obtener la máxima ganancia posible para, posteriormente, en un segundo tiempo, tras suspender la PTH, administrar un antirresortivo. Así, en un estudio realizado por Rittmaster y cols.49, estudiaron a un grupo de 66 mujeres que habían recibido PTH 1-84 a dosis de 50, 75 y 100 µg/día durante 1 año y tras suspender ésta, les administraron a continuación 10 mg/día de alendronato durante 1 año más. Durante el primer año, la DMO en el total de las mujeres (incluyendo todas las diferentes dosis de PTH) aumentó un 7,1 ± 5,6% en la columna lumbar, un 0,3 ± 6,2% en el cuello femoral y un 22,3 ± 3,3% en todo el cuerpo. Tras pasar a alendronato, al cabo de 1 año los cambios en la densidad mineral ósea fueron del 13,4 ± 6,4% en la columna lumbar, 4,4 ± 7,2% en el cuello femoral y del 2,6 ± 3,1% en todo el cuerpo. En el subgrupo de pacientes que recibieron las dosis más elevadas de PTH, el incremento medio de DMO en la columna lumbar fue del 14,6 ± 7,9%. Mientras se mantuvo el tratamiento con PTH, los marcadores bioquímicos de remodelado óseo permanecieron aumentados y descendieron por debajo del valor inicial después de 1 año con alendronato.

Eficacia y seguridad de la PTH 1-84 en terapia prolongada

Se ha visto hasta ahora, que la terapia con PTH1-84 tanto en solitario como combinada, es eficaz. No obstante, aún se discute cuanto tiempo puede administrarse con seguridad y eficacia en el tratamiento de la osteoporosis. Estudios como el TOP40, hablan de una eficacia probada a 18 meses, aunque se debate si ya a 24 e incluso 36 meses, la PTH 1-84 mantiene su eficacia, sin generar graves consecuencias, que impidan el uso del fármaco. De hecho, en nuestro país, la PTH1-84 tiene aprobada su utilización durante 24 meses.
Los parámetros más utilizados para medir la eficacia del fármaco a lo largo de la duración del tratamiento, han sido, por una parte, la determinación de los marcadores de remodelado óseo, cuyos cambios se correlaciona con la acción esperada para este tipo de agente osteoformador, siendo los más importantes la elevación de la fosfatasa alcalina ósea y los telopéptidos N del colágeno tipo I. El otro parámetro para evaluar la eficacia es la disminución del riesgo de fractura tras el tratamiento. Por otra parte, para evaluar la seguridad, se ha hecho referencia tanto a los motivos de rechazo al tratamiento como también los estudios histológicos obtenidos por medio de biopsias en hueso trabecular y cortical en tratamientos de larga duración.
Recordando lo concluido en el estudio TOP40, pudo demostrarse que la administración de 100 microgramos de PTH diarios durante 18 meses, resultó ser una terapia eficaz tanto en la prevención de nuevas fracturas como previniendo el empeoramiento de fracturas prevalentes en mujeres postmenopáusicas con osteoporosis. La elevación de los marcadores de remodelado óseo, más específicamente la fosfatasa alcalina ósea fue evidente ya desde el primer mes de tratamiento y esta elevación fue significativa en comparación con el grupo placebo. No ocurrió de esta manera para los telopéptidos N del colágeno tipo I aunque a los 6 meses, ambos eran significativamente más elevados. Lo más importante es que finalizados los 18 meses, dichos marcadores se mantenían elevados, lo que supuso que quizás, el fármaco tendría acción más allá del periodo recogido en el estudio.
Es por ello, que posteriormente, se decidió realizar una prolongación a este estudio, con mujeres participantes del mismo, a las que se les prolongó el tratamiento con PTH hasta completar los 24 meses de tratamiento. Se hace aquí referencia al estudio OLES50, en el cual se compararon sujetos cuya adherencia al tratamiento había sido mayor al 80% con aquellos que habían presentado una adherencia de menos del 80% del tratamiento. Pudo observarse que a 24 meses, la DMO en columna lumbar, resultó ser un 8,4% superior a la lograda tras 18 meses de tratamiento recogida al finalizar el estudio TOP en los sujetos cuya adherencia fue mayor al 80% e incluso, aquellos sujetos con menos del 80% de adherencia, lograron superar al estudio TOP en un 4,5%. En cuello femoral, se alcanzó un 2,6% y 1,5% superior respectivamente. En cuanto a los marcadores de remodelado óseo, si bien pudo registrarse un descenso en sus niveles desde los meses 12-18, pudo también observarse que en el mes 24, estos permanecían elevados e incluso, superiores a los recogidos al finalizar el estudio TOP, mostrando que la PTH 1-84 seguía manteniendo su eficacia tras 24 meses.
El estudio TRES, (Treatment Extension Study), recogió datos de extensión de dicho tratamiento, dos meses después del estudio OLES en mujeres a las que se les prolongó el tratamiento con PTH 1-84 a igual dosis, durante un total de 36 meses. Aunque cabe señalar que en el periodo entre estudios de dichos 2 meses, hubo una disminución de la DMO ligera, que se cree pudo deberse a la interrupción en el tratamiento, los resultados obtenidos a 36 meses, muestran un aumento del 8,5% superior al estudio OLES en la DMO medida en columna lumbar, así como de un 3,2% en cadera y un 3,4% en cuello femoral, concluyendo que la DMO sigue en aumento incluso después de los 36 meses de tratamiento con PTH1-84.
En cuanto a la seguridad del fármaco a 36 meses en términos de histomorfología ósea, los resultados obtenidos en el estudio TRES fueron recogidos por el grupo liderado por Recker et al.51, concluyendo que el tratamiento con PTH1-84 en mujeres postmenopáusicas con osteoporosis fue en general bien tolerado, siendo las biopsias obtenidas en hueso trabecular y cortical no patológicas. Todo ello sugiere que aún a 36 meses de tratamiento, la PTH1-84 sigue siendo beneficiosa en el tratamiento de la osteoporosis.

Efectos adversos del tratamiento con PTH 1-84

Si bien se ha probado la eficacia del tratamiento con PTH1-84 como alternativa a los agentes antiresortivos hasta ahora empleados contra la osteoporosis, cabe señalar que existen a su vez una serie de efectos adversos frecuentes, que aunque en ocasiones han supuesto bajas en los sujetos a estudio pudiendo modificar los resultados obtenidos de los mismos, pueden ser solventados.
Los efectos adversos físicos producidos a raíz del tratamiento con el fármaco son en su mayoría leves40,45, siendo los más comunes la hipercalcemia, presente en un 28% de las mujeres tratadas frente a un 4,6% en el grupo placebo y la hipercalciuria, en un 46% frente a un 23% respectivamente. Sin embargo, el número de bajas del tratamiento por esta causa fue escaso en los ensayos clínicos publicados (dos pacientes en el estudio PaTH y seis pacientes en el estudio TOP) y generalmente el efecto se controla retirando los suplementos de calcio y vitamina D que reciben los pacientes sin precisarse la reducción de la dosis o la retirada del tratamiento.
Los estudios electrocardiográficos dieron resultados similares en ambos grupos no habiendo significación en las variaciones observadas en relación a los estudios realizados al inicio del periodo de tratamiento, si bien se cree que la hipercalcemia pudo modificar ligeramente dichos resultados disminuyendo el intervalo QT sin cambios significativos o mínimas variaciones en la frecuencia cardiaca, el intervalo PR o duración y eje del QRS. Otros efectos adversos descritos, si bien frecuentes no de igual importancia como los anteriores, fueron náuseas y vómitos.
La razón por la que se ha limitado en el tiempo el uso de la PTH, fue por la aparición de unos pocos casos de osteosarcoma en ratas, a dosis muy superiores a las utilizadas como tratamiento. Esto ha ocurrido solo en ratas (Tabla 3). No se ha detectado en el hombre aumento en la incidencia de osteosarcomas ni de otro tipo de tumores. Recientemente, Tashjian et al. han informado que no se había recogido ni un sólo caso de osteosarcoma en humanos, después de la prescripción de más de 250.000 tratamientos con PTH, tanto 1-34 como 1-84 intacta y tampoco después del seguimiento de los pacientes que participaron en los estudios con PTH1-84 en la década de los 8052-54.

¿Cuál es el papel de la PTH 1-84 en el tratamiento de la osteoporosis?

La PTH1-84 reduce el riesgo de fractura vertebral tanto en las pacientes que previamente tenían fractura vertebral como en las que no. Dado su precio y la necesidad de administración parenteral diariamente, es un fármaco que debe utilizarse en pacientes con elevado riesgo de fractura o cuando no sea posible la utilización de los fármacos de primera elección, como el alendronato, risedronato o zoledronato, de acuerdo con las guías clínicas de la SEIOMM55.

 

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