( PDF ) Rev Osteoporos Metab Miner. 2012; 4 (2): 57-62

Gómez de Tejada Romero MJ1, García Caballero A2, Groba Marco M2, Cárdenes León A2, Lázaro Archilla J2, Sosa Henríquez M2,3
1 Universidad de Sevilla – Departamento de Medicina – Sevilla
2 Universidad de Las Palmas de Gran Canaria – Grupo de investigación en Osteoporosis y Metabolismo Mineral – Las Palmas de Gran Canaria
3 Servicio Canario de la Salud – Hospital Universitario Insular – Unidad Metabólica Ósea – Las Palmas de Gran Canaria

 

Resumen
Fundamento: La osteoporosis del embarazo (OPE) es una entidad claramente descrita y relativamente frecuente, aunque existen pocos estudios que hayan realizado un seguimiento a largo plazo de la enfermedad.
Material y métodos: Se estudió a 5 mujeres afectas de osteoporosis del embarazo a las que se les hizo un seguimiento a largo plazo, entre 4 y 16 años. A todas las pacientes se les realizó un cuestionario sobre estilos de vida y factores de riesgo, una exploración física completa, así como una densitometría tras el embarazo y posteriormente cada año mientras duró el seguimiento. Al finalizar éste, se les realizó una radiografía lateral de columna dorsal y lumbar.
Resultados: En 3 casos, se produjo una fractura espontánea como primera manifestación de la OPE, mientras que en 2 casos se observó un valor densitométrico muy bajo sin fracturas en el postparto inmediato. Todas las pacientes recibieron un suplemento de calcio y vitamina D, y en 3 casos se indicó un bifosfonato (risedronato). No se observó ninguna nueva fractura en ningún caso a lo largo del periodo de seguimiento. La densidad mineral ósea (DMO) aumentó en la columna lumbar en todas las pacientes, pero en una de ellas se observó un descenso en la medición de cadera, tanto en cuello femoral como en el total de cadera. Ninguna paciente volvió a quedarse embarazada en el periodo de estudio.
Conclusiones: Aunque ninguna de las 5 pacientes con OPE estudiadas a largo plazo sufrió una nueva fractura, y en todas se observó un incremento en la densidad mineral ósea de la columna lumbar, lo que nos hace pensar en una recuperación de la DMO con el tiempo, en 1 caso se produjo un descenso considerable de la densidad mineral ósea en fémur proximal, por lo que creemos que es recomendable realizar seguimientos a largo plazo a estas pacientes.
Palabras Clave: osteoporosis, embarazo, fractura, densitometría, seguimiento.

Introducción

La osteoporosis asociada al embarazo (OPE) fue descrita por primera vez hace más de 50 años1. Suele aparecer en mujeres de entre 25 y 30 años y en su primer embarazo, y puede cursar con dolor lumbar, pérdida de altura vertebral y fracturas por compresión2-5, aunque en la mayoría de los casos, la enfermedad suele pasar desapercibida, ya que sus síntomas pueden ser atribuidos a dolores de espalda, como los producidos por la exageración de la lordosis lumbar en embarazadas. Aunque parece ser una enfermedad poco frecuente, su prevalencia exacta es desconocida6, y posiblemente esté infravalorada por las razones antes comentadas, unidas al hecho de tener que evitar la realización de radiografías de columna y, obviamente, de densitometrías a las pacientes embarazadas.
Algunos autores han descrito cuatro tipos de osteoporosis asociadas a embarazo y lactancia7: a) osteoporosis idiopática del embarazo, b) osteoporosis transitoria de cadera en el embarazo, c) osteoporosis lumbar post-embarazo o asociada a lactancia, y d) osteoporosis inducida por fármacos.
Las descripciones casuísticas de OPE suelen ser de pocos casos, y con un seguimiento habitualmente limitado en el tiempo6,8-11. Aunque se acepta que las fracturas no tienden a incurrir en los embarazos subsecuentes y que dicha osteoporosis suele ser autolimitada12,13, existen pocas descripciones con seguimiento densitométrico y clínico a largo plazo, especialmente en nuestro país.
Por ello, presentamos en este estudio una serie de 5 casos de otras tantas pacientes diagnosticadas de OPE y seguidas durante varios años.

Pacientes, material y métodos

Para la realización de este trabajo se estudió entre 1989 y 2010 a 5 pacientes que fueron diagnosticadas de osteoporosis en el embarazo en la Unidad Metabólica Ósea del Hospital Universitario Insular. El diagnóstico de la enfermedad se hizo tras el estudio radiológico y densitométrico practicado por la presencia de dolor de espalda en el último trimestre del embarazo o en el postparto, bien por la detección de alguna fractura por fragilidad y/o la obtención de una T-score ≤ –2,5 en la densitometría. Todas las pacientes eran caucásicas. Se les solicitó su consentimiento informado y el estudio fue aprobado por el Comité de Ética del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria.
A todas las pacientes se les realizó una historia clínica completa y una exploración física detallada, recogiendo los factores de riesgo para la osteoporosis14. La ingesta actual de calcio fue estimada por medio del método de Cummings15.

Determinación de la densidad mineral ósea por absorciometría radiológica dual (DXA)

La medición de la densidad mineral ósea (DMO) se efectuó tanto en la columna lumbar (L2-L4) como en la extremidad proximal del fémur, utilizando en una primera etapa un densitómetro Hologic® QDR-1000 y posteriormente un Hologic® QDR-4500 Discovery. Para calcular la T-score se aplicó la fórmula:
T-score = (Valor observado – Valor del pico de DMO) / desviación típica del pico de DMO.
Los valores del pico de DMO fueron los obtenidos como normales para la población canaria y previamente publicados16. Se obtuvo un coeficiente de variación del 0,75 ± 0,16%. Todas las determinaciones de la DMO fueron realizadas por el mismo técnico (JS).

Diagnóstico de las fracturas

Las fracturas vertebrales fueron diagnosticadas por medio de una radiografía lateral de columna dorso-lumbar, desde D3 a L5, aplicando los criterios diagnósticos de Genant17. La presencia de fracturas no vertebrales fue recogida por los informes aportados por las pacientes y posteriormente comprobados por los registros hospitalarios. Se consideraron fracturas por fragilidad aquéllas producidas por un traumatismo menor o por una caída al suelo como máximo desde la altura de la persona. Se excluyeron las fracturas producidas en accidentes de tráfico y caídas desde una altura elevada, así como las fracturas de cráneo, cara, metacarpo y falanges.

Resultados

En la tabla 1 se muestran las características basales de las pacientes estudiadas. Todas las mujeres tenían una ingesta actual de calcio inferior a 800 mg diarios y eran sedentarias, excepto una que realizaba actividad física elevada. Ninguna de las pacientes fumó ni bebió alcohol durante el embarazo, pero una de ellas volvió a fumar una vez finalizado y 4 pacientes volvieron a ingerir alcohol, si bien a dosis moderadas. Todas las pacientes volvieron a un peso normal una vez terminado el embarazo, con la excepción de una, que quedó con sobrepeso.
En la tabla 2 se recoge el año en que fue diagnosticada la OPE, el año de la última revisión y el período de tiempo que cada paciente fue controlada. El período de seguimiento fue variable, oscilando entre los 4 y 16 años. En 3 casos el seguimiento fue superior a 12 años.
En la tabla 3 se recogen los datos ginecológicos. La edad de las pacientes en el embarazo en el que se produjo la OPE fue superior a 30 años en todos los casos, con excepción de una, que fue a los 29 años. En 3 casos la OPE se produjo durante el 2º embarazo, y en los 2 restantes, durante la primera gestación. Todas las pacientes, con la excepción de una, lactaron a sus hijos, aunque la lactación duró pocos meses, menos o igual a 6 en todos los casos. Con posterioridad al embarazo durante el cual se produjo la OPE y durante el seguimiento, ninguna paciente volvió a quedarse embarazada y tampoco sufrieron abortos. A lo largo del seguimiento tuvieron la menopausia 2 de ellas (las de más largo periodo).
En la tabla 4 se muestran los datos clínicos de las pacientes. Ninguna presentaba comorbilidad: no se observaron casos de HTA, diabetes mellitus, hipercolesterolemia o urolitiasis, y en tan sólo un caso existía un prolapso mitral congénito. En 3 casos la OPE cursó con fracturas en el momento del diagnóstico: en 2 pacientes las fracturas fueron costales y en una de ellas vertebral, sin traumatismo previo en ningún caso. Tras el embarazo, se les indicó tratamiento farmacológico con risedronato a 3 pacientes, y suplementos de calcio y vitamina D a todas. Ninguna paciente volvió a fracturarse en los años que duró el seguimiento. En 3 casos, aparecieron nuevas enfermedades: adenoma de hipófisis, hipotiroidismo y litiasis biliar.
En la tabla 5 se observan los cambios producidos en la DMO, tanto en la columna lumbar como en la extremidad proximal del fémur. La evolución es muy variable, pues en un caso la recuperación de la DMO alcanzó el 137% en L2-L4 tras 16 años de seguimiento, mientras que en otra paciente se constató un descenso importante en la DMO del total de cadera, con una pérdida del 17,6% tras 4 años de seguimiento. En todas las mujeres se produjo un incremento en la DMO de la columna lumbar, mientras que en 4 casos aumentó la DMO en el total de cadera. En el cuello femoral hubo un descenso de la DMO en 2 casos.

Discusión

La OPE es un síndrome conocido desde el año 1955, tras la descripción inicial de Nordin y Roper1que fue seguida ese mismo año por otro artículo de Bret18. En los primeras publicaciones se presentaron casos aislados hasta 1985, en que Smith y cols. recogen una serie de 8 mujeres a las que realizan un seguimiento de 10 años5. En esta serie británica las pacientes debutaron mayoritariamente con una fractura vertebral, que no se reprodujo en sucesivos embarazos. A las pacientes se les realizó una biopsia ósea y tan solo en 1 caso se observaron signos de resorción ósea aumentada, siendo normales las 7 restantes; también fueron normales los datos analíticos, incluyendo la vitamina D y la calcitonina. Los autores concluyeron que en estas pacientes se podría haber producido un fallo transitorio en las hormonas calciotropas que preparan el esqueleto materno para el parto.
Casi 60 años después de la descripción de Nordin y Roper, seguimos sin conocer cuál es el mecanismo fisiopatológico por el que se produce la OPE. Se han relacionado muchas posibles causas, como una insuficiente ingesta de calcio y vitamina D19, una alteración en la regulación de la hormona paratiroidea (PTH) o del péptido relacionado con la PTH (PTH-RP)7o bien la coexistencia de una enfermedad previa que podría favorecer la alteración de la homeostasis mineral ósea, como el tratamiento coexistente con corticoides o con heparina, una forma leve de osteogénesis imperfecta o de anorexia nerviosa3.
En nuestra serie de 5 casos, la edad media de las pacientes en el embarazo en que se produjo la enfermedad fue de 34,4 años. En la serie más amplia sobre OPE, la edad media de las pacientes fue de 27 años3, pero ésta se publicó en 1995 tras 24 años de seguimiento, por lo que la mayor parte de las pacientes habían tenido su embarazo en la década de los 70. Es bien conocido que hoy en día, por razones socioculturales, las mujeres suelen tener los embarazos en edades más tardías, por lo que los datos no son comparables. La edad de presentación de la OPE en otras series oscila ampliamente, entre los 25 y 40 años de edad1-10,20-23.
Nuestras pacientes no presentaron un perfil de alto riesgo para la osteoporosis. En el momento de comenzar el embarazo en el que se produjo la enfermedad, solo una era fumadora, abandonando el hábito entonces. Ninguna tenía antecedentes familiares de fracturas por fragilidad (especialmente maternos), no habían tomado corticoides y su ingesta de calcio por la dieta era algo baja, con una mediana de 750 mg diarios, pero en todos los casos habían recibido un suplemento de calcio y minerales en el embarazo.
Uno de los temas más controvertidos sobre este síndrome es el conocer si el esqueleto se recupera a largo plazo, si existe un mayor riesgo de nuevas fracturas en futuros embarazos y si es preciso o no indicar tratamiento y con qué fármaco. Las publicaciones iniciales de Smith y cols.3-5 sugerían una evolución favorable de las pacientes. De hecho, en su serie de 24 pacientes seguidas durante 24 años, tan sólo una paciente siguió presentando nuevas facturas por fragilidad, pero padecía de una forma leve de osteogénesis imperfecta. 10 pacientes tuvieron 14 embarazos después del que se produjo la OPE, los cuales cursaron con total normalidad sin nuevas fracturas. No obstante, se han publicado otros casos en los que la evolución no fue tan favorable. Así, en una serie de 11 pacientes, seguidas entre 1 y 19 años, 3 pacientes presentaron nuevas fracturas después del embarazo24. En nuestra serie, ninguna de las pacientes presentó ninguna nueva fractura. Pese a ello, ninguna volvió a quedarse embarazada.
La DMO fue determinada en todas nuestras pacientes después del embarazo y en ningún caso disponíamos de densitometrías previas. En todos los casos obtuvimos valores bajos de DMO en la columna lumbar, estando en 4 de 5 casos por debajo de una T-score de -2,5. En un caso el valor de T-score fue de -2,2, lo que junto con la presencia de fracturas costales justificó el diagnóstico de OPE. La evolución en el tiempo de la DMO de nuestras pacientes fue dispar. Como puede observarse en la tabla 5, en la columna lumbar se observó una ganancia en todos los casos, con un incremento de la DMO que osciló entre el 1,7 y el 137%. Sin embargo, en la DMO del cuello femoral, en unas pacientes se obtuvo una marcada mejoría, mientras que en otra se observó un descenso de hasta el 17,6%, pese al hecho de haber transcurrido 4 años después del embarazo y haber recibido tratamiento con risedronato, calcio y vitamina D. Estas amplias oscilaciones en la evolución de la DMO se ha descrito también en otras series 2-,4,7-9,12,22, y sugieren una importante heterogeneidad en las características clínicas de las pacientes que han sufrido una OPE25.
En conclusión, se ha realizado seguimiento a largo plazo a una serie de 5 mujeres que sufrieron una OPE. Ninguna de ellas volvió a quedarse embarazada y tampoco sufrieron nuevas fracturas. Aunque la DMO mejoró en todos los casos en la columna lumbar (L2-L4), en 2 casos se constató un descenso en distintas localizaciones del fémur proximal. Aunque la OPE parece una enfermedad transitoria y de curso favorable, dada la ausencia de nuevas fracturas, es aconsejable realizar un seguimiento de las pacientes, ya que hay casos en los que la DMO no se normaliza y pudiera suponer un aumento del riesgo de fractura.

Conflicto de intereses: Los autores declaran no tener conflicto de intereses de ningún tipo.

BIBLIOGRAFÍA
1. Nordin BE, Roper A. Post-pregnancy osteoporosis; a syndrome? Lancet 1955;268:431-4.
2. Di Gregorio S, Danilowicz K, Rubin Z, Mautalen C. Osteoporosis with vertebral fractures associated with pregnancy and lactation. Nutrition 2000;16:1052-5.
3. Smith R, Athanasou NA, Ostlere SJ, Vipond SE. Pregnancy-associated osteoporosis. QJM 1995;88:865-78.
4. Smith R, Phillips AJ. Osteoporosis during pregnancy and its management. Scand J Rheumatol 1998;107:66-7.
5. Smith R, Stevenson JC, Winearls CG, Woods CG, Wordsworth BP. Osteoporosis of pregnancy. Lancet 1985;1:1178-80.
6. Stumpf UC, Kurth AA, Windolf J, Fassbender WJ. Pregnancy-associated osteoporosis: an underestimated and underdiagnosed severe disease. A review of two cases in short- and long-term follow-up. Adv Med Sci 2007;52:94-7.
7. Glerean M, Plantalech L. Osteoporosis en embarazo y lactancia. Medicina 2000;60:973-81.
8. Blanch J, Pacifici R, Chines A. Pregnancy-associated osteoporosis: report of two cases with long-term bone density follow-up. Br J Rheumatol 199433:269-72.
9. Carbone LD, Palmieri GM, Graves SC, Smull K. Osteoporosis of pregnancy: long-term follow-up of patients and their offspring. Obstet Gynecol 1995;86:664-6.
10. Iwamoto J, Sato Y, Uzawa M, Matsumoto H. Five-year follow-up of a woman with pregnancy and lactation-associated osteoporosis and vertebral fractures. Ther Clin Risk Manag 2012;8:195-9.
11. Vujasinovic-Stupar N, Pejnovic N, Markovic L, Zlatanovic M. Pregnancy-associated spinal osteoporosis treated with bisphosphonates: long-term follow-up of maternal and infants outcome. Rheumatol Int 2012;32:819-23.
12. Phillips AJ, Ostlere SJ, Smith R. Pregnancy-associated osteoporosis: does the skeleton recover? Osteoporos Int 2000;11:449-54.
13. Uematsu N, Nakayama Y, Shirai Y, Tamai K, Hashiguchi H, Banzai Y. Transient osteoporosis of the hip during pregnancy. J Nihon Med Sch 2000;67:459-63.
14. Sosa Henriquez M. Working group on clinical practice and protocols. Basic data on osteoporosis. Rev Esp Enf Metab Óseas 2000;9:84-5.
15. Cummings SR, Block G, McHenry K, Baron RB. Evaluation of two food frequency methods of measuring dietary calcium intake. Am J Epidemiol 1987;126:796-802.
16. Sosa M, Hernández D, Estévez S, Rodríguez M, Liminana JM, Saavedra P, et al. The range of bone mineral density in healthy Canarian women by dual X-ray absorptiometry radiography and quantitative computer tomography. J Clin Densitom 1998;1:385-93.
17. Genant HK, Wu CY, van Kuijk C, Nevitt MC. Vertebral fracture assessment using a semiquantitative technique. J Bone Miner Res 1993;8:1137-48.
18. Bret J. Un nouveau syndrome; osteoporose gravidique ou osteoporose post-gravidique. Presse Med 1955;63:1549.
19. Kovacs C, Kronenberg H. Pregnancy and Lactation. Primer on the Metabolic Bone Diseases and Disorders of Mineral Metabolism. 7th Edition. 2008;Cap.18:90-9.
20. Gruber HE, Gutteridge DH, Baylink DJ. Osteoporosis associated with pregnancy and lactation: bone biopsy and skeletal features in three patients. Metab Bone Dis Relat Res 1984;5:159-65.
21. He XD, Xia WB, Xing XP, Li M, Jiang Y, Wang O, et al. Clinical features of pregnancy and lactation-associated osteoporosis: analysis of 4 cases. Zhonghua Yi Xue Za Zhi 2009;89:983-5.
22. Liel Y, Atar D, Ohana N. Pregnancy-associated osteoporosis: preliminary densitometric evidence of extremely rapid recovery of bone mineral density. South Med J 1998;91:33-5.
23. Vandecandelaere M, Cortet B, Flipo RM, Duquesnoy B, Delcambre B. Osteoporosis in pregnancy: apropos of 2 cases. Rev Med Interne 1997;18:571-4.
24. O’Sullivan SM, Grey AB, Singh R, Reid IR. Bisphos phonates in pregnancy and lactation-associated osteoporosis. Osteoporos Int 2006;17:1008-12.
25. Cano-Marquina AJ, Cano A. Osteoporosis del embarazo. Semin Fund Esp Reumatol 2012. doi:10.1016/j.semreu.2011.12.001.