( PDF ) Rev Osteoporos Metab Miner. 2017; 9 (1) suplemento: 3-4
DOI: http://dx.doi.org/10.4321/S1889-836X2017000200001

Sosa Henríquez M1,2, Gómez de Tejada Romero MJ1
1 Universidad de Las Palmas de Gran Canaria – Instituto Universitario de Investigaciones Biomédicas y Sanitarias – Grupo de Investigación en Osteoporosis y Metabolismo Mineral – Las Palmas de Gran Canaria (España)
2 Hospital Universitario Insular – Unidad Metabólica Ósea – Las Palmas de Gran Canaria (España)
3 Universidad de Sevilla – Departamento de Medicina – Sevilla (España)

 

Introducción
El interés por la vitamina D ha aumentado de manera extraordinaria en los últimos años. Baste con observar en la figura 1 que el número de artículos que se han publicado en revistas recogidas por la base de datos “PubMed” se ha multiplicado casi por 4 desde el año 2000 al 2016.

La vitamina D, que mantiene su nombre por costumbre o por la historia relacionado con su descubrimiento, es en realidad un complejo sistema hormonal [1], siendo su estructura muy parecida a la de las hormonas esteroideas.
La hormona D, como en realidad deberíamos denominarla [2], comenzó a estudiarse y a relacionarse con el metabolismo mineral óseo. Es bien conocido que su déficit produce una enfermedad esquelética que es denominada raquitismo en los niños y osteomalacia en los adultos [3]. Posteriormente y ya en el siglo XX, se comprobó que prácticamente todas las células del organismo tienen receptores para esta hormona, por lo que se fue ampliando su conocimiento en otros aspectos fisiopatológicos y clínicos, tanto en la osteoporosis [3-5] como en otras enfermedades diferentes de las óseas. A la relación de la vitamina D con estos procesos se ha denominado “efectos extraóseos de la vitamina D” [3,6-9].
Hoy en día conocemos mejor la relación de la vitamina D con el músculo y las caídas [1], con la diabetes mellitus, tanto tipo 1 como 2 [10], con la hipertensión arterial y la cardiopatía isquémica [11], el sistema inmunitario y las enfermedades autoinmunes [12], las infecciones respiratorias [13], el asma bronquial [1] o el cáncer [3,7,8,15], por solo nombrar algunas de las relaciones sobre las que se ha publicado un mayor número de artículos.
La vitamina D tiene un complejo, delicado y bien conocido sistema de regulación, según el cual su síntesis cutánea o su ingestión produce la vitamina D3 o colecalciferol, que es transportada al hígado donde es hidroxilada en 25-hidroxivitamina D o calcifediol, siendo éste el metabolito que mejor mide la reserva orgánica de vitamina D. Posteriormente en el riñón se produce una nueva hidroxilación que conduce a la formación del metabolito activo de la hormona que es el 1,25 dihidroxicolecalciferol o calcitriol [1,16-19].
Debe tenerse en cuenta estas diferencias, pues no existe una bioequivalencia establecida entre los distintos metabolitos, y tampoco son equipotentes la vitamina D3 o colecalciferol, la 25-hidroxivitamina D o calcifediol [20] ni el metabolito final, el 1,25 hidroxicolecalciferol, que por su potencia y limitaciones terapéuticas su presentación farmacológica precisa de un visado de inspección para su prescripción.
En esta monografía pretendemos efectuar una actualización sobre algunos de los aspectos que nos han parecido más interesantes sobre la vitamina D, como la prevalencia de hipovitaminosis D en nuestro medio, algo que desde un punto de vista teórico sería difícil de aceptar en nuestra “soleada España”, a otros aspectos menos conocidos como la hipovitaminosis D en niños, así como una visión diferente de la vitamina D y la mujer.
Completamos la monografía con una actualización sobre la vitamina D y su utilización en la prevención y tratamiento de la osteoporosis y las fracturas por fragilidad, y otros aspectos extraóseos, como las enfermedades endocrinas y reumáticas.
Los colaboradores son todos autores de reconocido prestigio y gran experiencia en el campo del metabolismo mineral óseo. Solo nos queda confiar en que los lectores encuentren útil la monografía para el mejor tratamiento de los pacientes, que son la razón de ser de la Medicina.
Conflicto de intereses: Los autores declaran no tener conflicto de intereses.

 

Bibliografía

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